El Banco Pichincha no perdonó. Barcelona SC cayó 1-2 ante Macará, sumó su cuarto partido sin ganar y el partido se detuvo más de media hora cuando un grupo de hinchas intentó ingresar al campo.
La sanción llegó rápido: dos partidos sin público y restricciones extra en la grada. Para el Ídolo, que vive de su gente, es un golpe institucional tan duro como el deportivo.
Días antes, Antonio Álvarez había presentado su renuncia. En 155 minutos, el club pasó de clasificar en Copa Ecuador a una noche de alineación indebida, rumor y vacío de poder. El hincha amarillo está cansado de las excusas.
El sábado visitan a Mushuc Runa. Sin su gente, con la tabla en 35 puntos, Barcelona necesita un resultado que parezca un principio. No un parche.
















